Apliquémoslos correctamente donde y como corresponda

Recientemente se han puesto de moda el hablar de los OKR, y creo que cuando hablamos de estos a veces confundimos fácilmente los OKR de los indicadores típicos o KPIs, y la verdad no debemos llevarnos disgustos si alguna persona nos llama la atención ya que en el fondo la diferencia clave está en el cómo o cuando usar.

Los OKR (Objetives & Key Results) se han vuelto tan populares que rápidamente se están volviendo intercambiables con sus siglas hermanas, KPI (indicadores clave de rendimiento).

Aquí os dejo un sencillo consejo de cuando utilizar un acrónimo u otro, aunque en el fondo tienen un modelo de trabajo común.

1) Los OKR se utilizan para nuevas iniciativas, cambios…

Cuando estamos construyendo algo nuevo, y deseamos un objetivo ambicioso e inspirador junto con una medición clara del éxito, entonces los OKR tienes su sitio. Cuando se trata de OKRs, se comienza con un conjunto de personas o equipos lo más pequeños posibles para luego ir aumentando el enfoque. Por ejemplo, si tenemos un equipo de 25 personas y más de 100 KR, es posible que algo no se está aplicando bien.

2) Los KPI son para “el negocio de siempre” (BAU)

Si estamos monitorizando algo que ya existe, y no estamos creando algo nuevo, ahí es donde entran en juego los KPI que nos permitirán ofrecer transparencia. ¿Tiempos de respuesta de soporte al cliente? Eso es un KPI. ¿Número de llamadas de ventas? Eso también es un KPI.

En pocas palabras, OKRs = construir y KPIs = mantener. Algunos equipos, como los equipos de producto, utilizan mucho los OKR. Otros equipos, como el de atención al cliente, prefieren los KPI. Eso está perfecto pero tengamos en cuenta que los OKR son un martillo y no debemos hacer que todos nuestros equipos se conviertan en clavos.

Tenéis a vuestra disposición nuestra acción de formacion sobre Equipos y OKR.

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